En la actualidad, el dolor de espalda afecta a un 90% de la población en cualquier país desarrollado. El 50% desarrolla hernias discales, y es uno de los motivos de baja temporal y jubilación anticipada. No cabe mencionar el sufrimiento de los afectados y el elevado coste socio sanitario. Lo que no sabemos por lo general es que eso puede tener mucho que ver con la forma de dormir.
Dormir en superficies blandas y cómodas como el colchón, nos permite adoptar cualquier postura sin que nos resulte molesto, adquiriendo hábitos de dormir inadecuados. Décadas atrás, se aconsejaba dormir boca abajo a bebés, para evitar ahogos por posibles regurgitaciones o para que concentraba mejor su calor, e incluso todavía se aconseja la postura fetal para aliviar las lumbalgias, etc.
“Mejor prevenir que curar”. Hemos descuidado nuestra postura al dormir. El ser humano pasa aproximadamente, un tercio de su vida en la cama. Si no descansa correctamente, el cansancio se va acumulando, fácilmente provoca debilidad muscular y a largo plazo repercute incluso en los ligamentos intervertebrales, provocando una alteración de las vértebras. ¿Cómo deberíamos dormir entonces? |